86 – Capítulo 10

Capítulo 9 Capítulo 11

Capítulo 10
El caballero sin cabeza IV

La nieve caía en silencio.

Los copos de nieve blancos caían del cielo oscuro, acumulándose silenciosamente como una desesperación inminente, eran tan salvajemente bellos, y sin embargo tan surrealistas. El duro invierno que teñía de blanco al mundo congelaba sus lágrimas y lamentos.

Ray yacía dentro del “Juggernaut”, su cubierta había sido arrancada mientras él miraba al cielo, esperando al menos morir mientras lo hacía. Silenciosamente observó los copos de nieve blancos que flotaban desde el otro extremo, cayendo suavemente sobre él.

“… Shinn”.

 

Ray tenía diez años cuando nació su hermano. Ese era su hermano pequeño, un hermano que tanto había anhelado.

Su hermano pequeño siempre se aferró a sus padres, y más aún a él. A este hermano menor le encantaba llamar la atención y era muy llorón. Ray siempre estaba a su lado, capaz de cualquier cosa y siempre protegiéndolo. Ray era un héroe para su hermano pequeño.

Cuando Ray tenía diecisiete años, estalló la guerra. Él, junto con sus padres y su hermano pequeño, ya no eran considerados humanos.

Amenazados por su propio país alzado en armas, fueron metidos en camiones como ganado y expulsados.

Shinn seguía llorando de miedo y se aferraba a Ray. Este último abrazaba a su hermano pequeño. Protegeré a mi hermanito. No importa lo que pase. No importa quién lo lastime, voy a protegerlo.

Su campo de concentración era un campamento del ejército de mala calidad, con una planta de producción, y aterradores alambres de metal y minas terrestres. Eso era todo.

Una vez que se les notificó que podían recuperar la ciudadanía si servían en el ejército, su padre se enlistó de primero. Por lo menos, es mejor que todos ustedes regresen a casa primero, entonces dijo con una sonrisa, y nunca regresó.

Su padre murió. Una vez que llegó la notificación de su muerte, su madre completó el formulario de reclutamiento.

La ciudadanía que deberían haber recibido nunca llegó. La respuesta del gobierno era que dado que solo uno había servido, solo esa persona lo recibiría. Sin embargo, su madre tenía dos hijos que proteger.

Finalmente, su madre murió. Al recibir el aviso de su muerte, Ray recibió el formulario de reclutamiento.

 

 

Ray permanecía solo en la habitación, su corazón se llenaba de ira suficiente para contorsionar su visión. Él estaba sosteniendo el formulario de alistamiento.

Fácilmente se le negaba la promesa de otorgar la ciudadanía a las familias una vez que un miembro se enlistara en el ejército.

¿De qué modo este gobierno, este puñado de Albas, este mundo, estaba dispuesto a condenarlos?

¿Por qué, por qué no detuve a mamá, incluso cuando empecé a darme cuenta…?

“…Hermano.”

Era Shinn.

No vengas aquí. Ve a otra parte. Simplemente no te acerques a mí. No estoy de humor para que me molestes.

“Hermano, ¿dónde está mamá?”

¿Ya no lo dije? ¿Cuántas veces quieres que lo diga de nuevo? Estaba completamente furioso por la estupidez de su hermano pequeño.

“¿Por qué mamá murió?”

Un chasquido, sintió que una cuerda tensa en su corazón se rompió.

 

 

Tú.

Todo es tu culpa.

 

 

Agarró a Shinn por el cuello, lo tiró al suelo y ahorcando ese delgado cuello. Rómpelo. Rómpelo en pedazos. La ira abrumaba su mente mientras gritaba: Todo esto es tu culpa.

Correcto, es por Shinn que mamá murió. Mamá tenía que morir por alguien como él, este estúpido hermano que tengo que proteger, para que lo consideren humano. Gritó los pecados de su hermano, sintiéndose completamente aliviado. Sufre este dolor ahora. Cuando ya no puedas aguantar más, muere.

“¿¡Qué estás haciendo, Ray!?”

Su hombro fue agarrado y lanzado hacia atrás, estrellándose contra el piso, antes de que finalmente recobrara los sentidos.

¿Qué, acabo, de hacer?

En su nebulosa conciencia, vio las túnicas negras del sacerdote moverse entre ellos; estaba revisando a un Shinn completamente sin vida. Extendió sus manos hacia las fosas nasales de Shinn, tocó su cuello, y se alarmó, inmediatamente comenzó la reanimación.

“…Padre…”

“Sal de aquí.”

Escuchó al sacerdote murmurar y lo miró confundido. Shinn permanecía en el piso, inmóvil.

Con sus ojos plateados, el sacerdote miró al atónito Ray y gritó.

“¿¡Quieres que muera!? ¡Sal de aquí!”

Había una clara malicia en esas palabras.

Ray salió de la habitación tambaleándose, y se calmó, antes de desplomarse en el suelo.

“Ah…”

Los Albas, derrotados en batalla, oprimieron a los 86, y los 86 oprimían a otros 86 más débiles que ellos. Este ciclo de abuso era algo que Ray siempre había maldecido. Despreciaba a aquellos que no podían soportar o enfrentar el dolor y la injusticia, y despreciablemente se desahogaban sobre aquellos más débiles que ellos.

Sin embargo, él hizo lo mismo.

La muerte de sus padres, los actos despreciables de la República, la crueldad del mundo y su propia impotencia. Estos factores lo dejaron incapaz de contener su creciente odio y rabia. Sin embargo, en quien se desahogó era su hermano pequeño, que era mucho más débil que él, a quien debería haber estado protegiendo.

Una vez que notó su propio pecado, se estremeció de miedo, vació su mente y se encogió.

“¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!”

Debería, haber estado, protegiéndolo en vez de esto.

 

 

Afortunadamente, Shinn recuperó rápidamente la frecuencia cardiaca y su conciencia. Sin embargo, Ray no pudo ver a Shinn. El sacerdote se mantuvo cauteloso de Ray, y les prohibió que se encontraran. Además, el propio Ray estaba aterrorizado de ver la cara de Shinn.

Presentó el formulario de reclutamiento, como si estuviera tratando de escapar.

El día de la partida, el sacerdote trajo a Shinn para que se despidiera de Ray. Ray nunca podría decirle nada a Shinn; estaba destrozado al ver la mirada aterrorizada dirigida hacia él.

No puedo morir así, estaba angustiado.

No puedo permitirme morir así. Tengo que regresar con vida.

Así pensaba Ray mientras luchaba vigorosamente, haciendo lo mejor que podía para sobrevivir, mientras todos sus compañeros de escuadrón morían uno tras otro.

Sin embargo.

 

 

Los copos de nieve cayendo congelaban. ¿Es este mi final? así pensaba Ray en su mente, su cerebro había perdido demasiada sangre.

La marca personal en su retorcida armadura entró en sus ojos. Era un caballero esqueleto sin cabeza, como la portada de un libro con ilustraciones. Era el protagonista de la historia.

Por alguna razón, esa historia le parecía tan extraña a Ray. Pero por alguna razón, el pequeño Shinn era tan curioso de eso.

Me pregunto si todavía recuerda ese libro con ilustraciones. La historia que le leía todas las noches

Me pregunto si todavía recuerda que fue querido.

La cara de Ray hizo una mueca.

Si solo le hubiera dicho ese día que me fui.

Si solo le dijera claramente que no es fue su culpa.

Esa noche, Ray maldijo a Shinn, y escapó sin mirar atrás.

Después de que fue criticado por la muerte de su familia, Shinn se recriminó nuevamente en su corazón.

¿Hasta qué punto el corazón de Shinn se retorcería, después de que casi fue asesinado por la familia que debería haberlo amado?

¿Seguiría llorando por la muerte de sus padres? ¿Por lo que Ray le hizo? ¿Aún podía sonreír de nuevo?

“… Shinn”.

En su visión que lentamente se volvía blanca y borrosa, apareció una sombra pesada. ¿S-Se lo llevaron?

El caballero esqueleto permanecía en una esquina de sus ojos. Era un héroe de la justicia que ayudaba a los pobres y salvaba a los débiles, uno que luchaba con enemigos fuertes.

Quería convertirse en un héroe que protegería a su hermano pequeño.

Y él personalmente había destruido esa imagen, sin embargo, continuó extendiendo sus manos, anhelando volver a reunirse.

 

Y así, “eso” terminó de esa forma.

 

Capítulo 9 Capítulo 11

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