86 – Reinicio / Activación

Epílogo – Prólogo Volumen 2

Reinicio – Activación

Los cinco soldados permanecieron tranquilos mientras veían a la oficial del Ejército de la Antigua República alejarse de la vitrina, acercándose al presidente de la Federación. Todos eran adolescentes, pero mostraban un porte mucho más allá de su edad, los nuevos uniformes de color acero sorprendentemente ajustados.

Él frunció el ceño al ver a la hermosa chica Selena con cabello plateado ligeramente enrojecido y de uniforme negro; junto a él, el alto Vice-comandante murmuró:

“Oye… ¿en verdad es ella? Siento que… es diferente de lo que esperaba”.

“Probablemente tiene su propia historia. Al igual que nosotros tenemos la nuestra”, respondió rotundamente.

“Supongo que tienes razón”, esa fue la respuesta. Miró de lado que al Vice-comandante estaba sonriendo. Habían pasado dos años desde que comenzó a usar este uniforme de color acero del Ejército de la Federación, pero le parecía un poco desagradable. Esto se aplicaba no solo a él, sino también a los otros cuatro.

Los otros tres permanecieron en posición, sin moverse ni un poco mientras murmuraban,

“¿Qué pasa con la ‘Reina Sangrienta’? Qué grosero. Ese apodo no le queda para nada”.

“Oye, ¿crees que ella nos pueda reconocer?”

“Hmm… de seguro estará feliz si lo logra, pero será interesante si no…”

En medio de los murmullos, el dúo parecía haber terminado su conversación mientras el presidente guiaba a la chica hacia ellos. El vice-comandante y los otros tres murmurando de inmediato se callaron, y volvieron a las frías y endurecidas expresiones de antes. Tal podría ser el resultado de la capacitación del Ejército de la Federación, o tal vez era parte de su acto.

Los cinco vieron al presidente que se aproximaba y a la chica que iba a ser su superior una vez más, juntaron sus piernas y saludaron al unísono.

La chica saludó con un movimiento ligeramente diferente al de la Federación, y habló.

Su expresión era un poco sombría y rígida.

“Soy la Coronel Vladlena Millize del Ejército de la República de San Magnolia. Un gusto conocerlos”.

Eh, parece que ella no lo descubrió.

El quinteto intercambió rápidamente miradas infantiles como quienes habían logrado hacer una broma con éxito.

Y él, su líder, actuó como representante, hablando claro,

“Encantado de conocerla, pero no exactamente. Esta es la primera vez que nos reunimos”.

Eh? Los ojos blancos plateados se agrandaron. Él la miró, sonriendo.

“Ha pasado tiempo, Handler Uno“.

p326-327

 

Epílogo – Bonus y explicaciones – Prólogo volumen 2

 

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